El descubrimiento de Colón o Europa encuentra a las Américas

 

El descubrimiento de Colón o Europa encuentra a las Américas

Enrique E. Batista J., Ph. D.
https://paideianueva.blogspot.com/

Se conmemora el 12 de octubre de cada año un magno acontecimiento que transformó para siempre la vida de todos los habitantes del planeta; los imperios vigentes cambiaron sustancialmente su orientación y sus perspectivas. Ese 12 de octubre de 1492, la caída, en 1453, de Constantinopla, capital del Imperio bizantino (hoy Estambul), ante las tropas del Imperio otomano, y la invención de la imprenta, alrededor de 1450, por Johannes Gutenberg, se consideran acontecimientos que cambiaron el rumbo de la humanidad. En efecto, surgió la denominada Edad Moderna, que superó el oscurantismo de la Edad Media.

Los conocimientos sobre la naturaleza misma de la Tierra estuvieron ligados a creencias religiosas. La aceptación de que la Tierra era redonda y no plana tuvo, entre sus consecuencias, el hecho histórico conocido como el «Descubrimiento de América».

A veces, con más inocencia que conocimiento certero y fundado, se afirma, tratando de negar el hecho histórico que transformó el rumbo de la humanidad, que Colón no fue el primero en llegar a las Américas. Este asunto, obviamente, no está en discusión, ya que estas tierras estaban habitadas, de sur a norte y de este a oeste, por una variedad de pueblos y culturas indígenas. También es sabido que grupos esporádicos de navegantes nórdicos llegaron a territorios de lo que hoy es Canadá. Pero el mundo no cambió, ni se produjo una nueva era en la historia de la humanidad, ni se integraron o enfrentaron culturas.

Antes de Colón, los europeos tenían como centro de sus aspiraciones geográficas, políticas, comerciales y culturales el mar Mediterráneo, que intentaban controlar. Pero, con la llegada de Colón, en 1492, a las tierras que se llamarían América, el epicentro planetario pasó a ser el Océano Atlántico. Se estableció una relación de poderes diferente, se configuró el concepto de mundo occidental y se consolidó Europa como el centro geográfico del mundo. Se produjo una globalización de poderes y culturas.

El impacto perdurable del descubrimiento se observa con claridad en la toponimia. En efecto, muchos lugares del mundo hacen honor a Cristóbal Colón con el nombre que se les ha dado a regiones, provincias, ciudades o, incluso, a un país. Se destacan la nación Colombia (tierra de Colón); una ciudad, una provincia y una isla en Panamá denominadas Colón; y la unidad monetaria de Costa Rica, el colón. Están también el río Columbia, que marca límites entre Canadá y Estados Unidos; la provincia de Columbia Británica, en Canadá; el Distrito de Columbia, que alberga la ciudad de Washington; y Columbia, capital del Estado de Carolina del Sur. Existen, al menos, otras cuatro ciudades llamadas Columbia en distintos Estados; asimismo, hay ocho condados con ese nombre en varios Estados del país del norte. Hay una comunidad mexicana en el Estado de Nuevo León que se llama Colombia, y existe un puente internacional que conecta México con Estados Unidos, llamado «Puente Internacional Colombia - Solidaridad». Incluso hay un glaciar en Alaska que lleva el nombre del navegante. El módulo de mando de la nave Apolo XI, que llevó astronautas a la Luna, se llamó Columbia. En ese satélite existe el cráter Colombo y, en Marte, las colinas Columbia. En Nueva York está la prestigiosa University of Columbia.

Aún más, en los siglos XVIII y XIX, en los Estados Unidos de América se empleaba en ambientes literarios la denominación Columbia para referirse a ese país. Incluso se llegó a proponer que se llamara Columbia, pero la propuesta no prosperó. Sin embargo, se creó el Distrito de Columbia y, a la vez, Columbia fue convertida en la personificación nacional femenina de ese país, presente en billetes de 20 dólares en 1865. «Lady Columbia» fue reemplazada por la Estatua de la Libertad (la «Lady Liberty») como símbolo de la nación. El bando triunfante en la guerra civil de ese país cantaba «Salve Columbia», que, de la mano de Joseph Hopkinson, en 1798, fue el primer himno no oficial de los Estados Unidos de América: «Salve, Columbia, tierra dichosa; / Salve, héroes, hueste de origen divino / que lucharon y sangraron por la causa de la libertad». (https://tinyurl.com/yc7kyhn9).

Es impropia la denominación del 12 de octubre como «El Día de la Raza», empezando por el conocimiento científico bien establecido de que no existen las razas humanas y de que no hay razón biológica alguna que permita clasificar a las personas en grupos raciales. Las variaciones observadas corresponden a diferenciaciones adaptativas de grupos humanos según las condiciones ambientales y climáticas de los lugares en donde se asentaron. Hace algunos años, en los textos escolares y en las escuelas se enseñaba la existencia de tres razas: la blanca, la negra y la cobriza. La creencia en las razas sigue ampliamente asentada y aceptada, y sirve de base para justificar discriminaciones y exclusiones.

También se puede recordar que los españoles mantuvieron en las Américas un régimen claro de exclusión racista, a manera de castas, para conservar la dominación política y privilegiar la posición social y las riquezas de los conquistadores y de sus descendientes criollos, blancos de piel, puros —decían—, sin mezcla con otras razas. Se recordará la clasificación racial que regía: por ejemplo, el cruce de español con india originaba un mestizo; el de español con mestiza, un castizo; el de español con negra, un mulato; el de lobo con india, un jíbaro; el de calpamulato con cambuja, un tente en el aire; el de un tente en el aire con mulata, un no te entiendo; y, al final de los 16 grupos raciales, de un no te entiendo con india nacía un torna atrás. (Ver la clasificación completa en una pintura al óleo aquí: https://tinyurl.com/mpk5ym5n).

Pero ¿qué transformaciones se produjeron con la llegada de Colón? Los efectos fueron planetarios y no sólo locales. Han sido bien conocidos, debatidos, probados, gozados y padecidos. El viaje de Cristóbal Colón, en 1492, conectó de manera permanente a Europa y América e inició los procesos de conquista, colonización e intercambio que transformaron profundamente la historia mundial. Fue un acontecimiento que transformó la concepción geográfica y planetaria que se tenía de la Tierra. Se produjo una nueva globalización y se desarrolló la cartografía. El cartógrafo Américo Vespucio, un florentino nacionalizado en Castilla, aseguró que las nuevas tierras no eran el lejano oriente, sino un nuevo continente. Por ello, otro cartógrafo rotuló con el nombre de América, en honor a Vespucio, las tierras recién descubiertas.

Los efectos fueron desiguales: favorecieron la expansión europea; se produjo un mestizaje biológico y cultural intensivo; se extendió el poder de la Iglesia con la evangelización y el crecimiento del número de sus fieles; se fundaron ciudades y surgieron nuevas nacionalidades y formas culturales. Se ampliaron los imperios europeos, se avasalló a las poblaciones nativas, se usurparon sus riquezas y se explotaron los recursos naturales, y grupos indígenas fueron desplazados a resguardos. Surgió una era de piratas y corsarios.

Cuatro décadas y media después de la llegada de Colón, en 1537, el papa Pablo III, mediante una bula, declaró el derecho de los nativos americanos a la libertad y a la conversión a la fe cristiana mediante métodos pacíficos, evitando todo tipo de crueldad (https://tinyurl.com/2wjc7a82). Haciendo caso omiso de la admonición del papa, ocurrió la extinción de comunidades enteras, ya fuera por la fuerza de las armas o por enfermedades que los colonizadores europeos trajeron a estas tierras. Esto redujo la fuerza laboral esclavizada, hecho ante el cual surgió el tráfico de esclavos negros de África. Los imperios azteca, maya e inca fundaron su poder en la esclavización de las comunidades que conquistaban, por lo que muchos nativos americanos sólo cambiaron de esclavizadores. (https://tinyurl.com/4p42c6cn, https://tinyurl.com/2nzy5akp).

Otras consecuencias de la llegada de Colón a las Américas fueron el asentamiento y la diseminación de lenguas europeas, principalmente el español, el portugués y el inglés, que recibieron desde entonces un amplio enriquecimiento léxico aportado desde las Américas. Sin esa diseminación y esos aportes, esos tres idiomas serían hoy un conjunto de lenguas minoritarias, posiblemente al borde de la extinción.

Además del intercambio de especies animales, productos agrícolas y plantas medicinales, que mejoró el acceso de los europeos a alimentos y medicinas, el principal efecto geopolítico, más allá de la superación del oscurantismo de la Edad Media, fue el surgimiento de avasallantes imperios europeos que entraron en pugna entre sí para dominar las tierras conocidas en todo el planeta, acceder por la fuerza a ellas y apropiarse de las riquezas de cada lugar conquistado y dominado. Fue la dominación colonial y la creación de un mundo interconectado; nació la economía transatlántica y el capitalismo comercial. Fue la globalización de Colón. (https://tinyurl.com/msvv3s22, https://tinyurl.com/bde6mnaf, https://tinyurl.com/nss75rp).

Al pobre Colón, que ni siquiera llegó a saber que había descubierto las Américas —que, en reconocimiento a él, como el país actual, debieron llamarse Colombia— cuando buscaba una ruta de navegación hacia el lejano oriente, le asignan responsabilidades por los atropellos posteriores que se iniciaron con la colonización de las Américas. Seguramente, él podrá decir, por todo lo que ocurrió después: «Yo no fui».

 

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