Comunicación Oral, Escrita, Artística y Multimedial con Figuras
Literarias - (Primera parte)
Enrique E. Batista J., Ph. D.
https://paideianueva.blogspot.com/
La comunicación humana es insuficiente para ser entendida sólo en su sentido literal; se precisa de conceptos abstractos, de refinadas elaboraciones teóricas y de figuras literarias con el objetivo de mejorar los propósitos últimos que se persiguen con la comunicación humana. No es posible tener una comunicación fluida sin el uso intenso del lenguaje figurativo; tampoco se aprende ni se avanza en aprendizajes de más alto nivel sin su empleo. No son las figuras literarias, como se piensa frecuentemente, un recurso de poetas y literatos; de hecho, también se emplean en la producción artística, en pintura, escultura, diseños gráficos y en publicidad. En esos casos, importa leer un poco más allá de lo que es externamente evidente en la obra, lo que lleva a encontrar las posibles significaciones de lo que el autor construyó; es decir, más allá de lo literal (en la frase, al afirmarse «leer», ya que no hay letras en las obras, se insinúa una metáfora).
Es bien conocido el adagio que dice: «Más vale una imagen que mil palabras», en especial cuando las palabras se construyen de modo aleatorio o para que sean entendidas de modo literal, lo que lleva a un intento comunicativo innecesario e improductivo. Las imágenes pueden, con alta frecuencia, comunicar ideas o conceptos complejos. (Ese adagio incluye dos figuras literarias: hipérbole o exageración y antítesis o contraste). El lenguaje siempre es simbólico y su valor va más allá de palabras o de frases sueltas, las que por sí solas —como, por ejemplo, cuerpo y planta— no alcanzan a comunicar mucho; requieren ser empleadas en contextos que den cuerpo a su significación, en especial cuando se reconoce la polisemia o múltiples acepciones que tiene una misma palabra. Se dice, por ejemplo, que el sabor de la cerveza tiene cuerpo, o que existe un cuerpo diplomático, mientras que existe la planta del pie, plantas físicas de las edificaciones y plantas eléctricas.
Tal como se ha reiterado, sólo a las palabras necias se las lleva el viento, pero aquellas imbuidas de significación y precisión enriquecen la comunicación entre humanos. Esta frase contiene cuatro figuras literarias: la prosopopeya cuando se personifica al viento; la metáfora cuando «el viento se lleva»; la antítesis o contraste entre palabras necias y las imbuidas de significación, y el epíteto con el adjetivo calificativo «necias».
Las figuras literarias se definen como: «Formas especiales de usar el lenguaje que alteran su uso convencional para lograr un efecto expresivo, estético o persuasivo. A través de ellas, el escritor puede enriquecer la comunicación, intensificar emociones, sugerir imágenes o provocar una reacción intelectual o sensorial en el lector». Un ejemplo es: «Lavar las culpas en el mar» (que, en sí misma, incluye dos figuras literarias: la metáfora y la prosopopeya o personificación), para significar una purificación emocional profunda. (https://tinyurl.com/yt95bshc).
Existe un número incontable de figuras literarias —llamadas también figuras retóricas cuando se aplican a discursos orales; el adjetivo incontable, que significa imposible de contar, conlleva la figura literaria de hipérbole o exageración—; las más reconocidas alcanzan tres o cuatro decenas. Entre ellas se encuentran las siguientes, con una descripción muy breve: metáfora (relación sutil de analogía o semejanza que se establece entre dos ideas o imágenes), símil (comparación que incluye nexos como: cual, parecido, semejante o como), hipérbole (exageración de un atributo o cualidad), personificación o prosopopeya (asignación a seres inanimados de cualidades que sólo poseen los humanos), oxímoron (empleo de dos palabras o ideas de sentido opuesto que parecen excluirse), antítesis (contraposición de los significados de dos o más palabras que llevan a ideas opuestas), pleonasmo (empleo de palabras redundantes o innecesarias, pero que refuerzan la intención comunicativa), ironía (dar a entender lo contrario de lo que se afirma), epíteto (adjetivo que acompaña a un sustantivo destacando alguna de sus cualidades) y asíndeton (omisión de las conjunciones y nexos entre oraciones). (Véase lista completa, clasificaciones y definiciones en:, https://tinyurl.com/yt95bshc, https://tinyurl.com/399tetu3.
El recurso lingüístico para escribir y comunicar con claridad ideas, conceptos o sentimientos también está presente en la construcción de teorías, en los ensayos, en las cartas de amor y en las obras artísticas. A diario, buscando entender nuestros propios sentimientos y clarificar situaciones personales, pensamos, sentimos y nos comunicamos con una diversidad de ellas.
Las figuras literarias no son un recurso lingüístico que emplean sólo los adultos. Los niños, a medida que desarrollan sus habilidades comunicativas, emplean figuras literarias desde la más temprana edad que encienden e iluminan su entendimiento, así como su brillante capacidad para comunicarse. (En esta frase también hay una metáfora, en donde entender y aprender equivalen a llevar luz a la oscuridad del cerebro, la que con frecuencia se expresa gráficamente con un bombillo encendido encima de la cabeza de una persona; esa es una metáfora gráfica).
Como se indicó, las figuras literarias, como recurso fundamental de la comunicación humana, están presentes también en los conceptos y teorías científicas; sin esos recursos literarios los científicos sólo podrían comunicar sus hallazgos de modo literal, lo cual no es posible y contradiría el esfuerzo de comunicar lo descubierto, a la vez que sería nulo hacer entender la naturaleza de los conceptos y principios de las ciencias. En ciencias se habla de la curvatura del espacio-tiempo, de la atracción gravitacional, de agujeros negros, de números imaginarios, del infinito, de campos y otros.
Con frecuencia, como he mostrado arriba, una misma frase puede tener más de una figura literaria. En algún momento, de súbito, se puede sentir un terremoto y ver bailar a las edificaciones, escuchar explosiones con estruendosos ruidos que reverberan por centenares de kilómetros a la redonda, y se observa con pesar a las aves llorar la pérdida de sus nidos. En este último párrafo hay al menos dos figuras literarias: la personificación o prosopopeya en «ver bailar a los edificios» y «a las aves llorar», y también está presente la hipérbole o exageración con el ruido que se puede escuchar a centenares de kilómetros de distancia.
El lector podrá reconocer figuras literarias en los siguientes textos:
«La voz no se oyó, sino que las palabras se dibujaron en el aire, rápidamente borradas por el silencio. El mismo de los sueños donde lo que sucede es irremediable, y en donde la lógica solo existe como una burla permanente». (Fernando Soto Aparicio en Los Viajeros de la Eternidad).
«Preguntaba por la extranjera, sin pensar que todos somos extranjeros en el sueño. Me paseaba con un gorro de cascabel por jardines lluviosos escuchando el techo piafante de un establo o un ruido de Biblia en los cuartos vecinos». (Juan Manuel Roca en Ocho Estaciones: Antología Personal).
«En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco, y galgo corredor». (Miguel de Cervantes Saavedra en Don Quijote de la Mancha).
«Desarmar la IA significa sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es sólo militar sino económica y cognitiva. Es la carrera por el algoritmo más eficaz y por el banco de datos más amplio, para consolidar una ventaja geopolítica o comercial sobre todos los demás. Desarmar quiere decir romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar. Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano». (El Papa León XIV en la Encíclica Magnifica Humanitas).
Y en las siguientes aserciones de Albert
Einstein: «Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del
Universo no estoy seguro». «La imaginación es más importante que el
conocimiento». «La mente es como un paracaídas... solo funciona si se abre».
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