La educación está llena de una plétora de pecados

 

La educación está llena de una plétora de pecados

Enrique E. Batista J., Ph. D.

https://paideianueva.blogspot.com/

Son tantos los escritos sobre los pecados en la educación, sobre una educación pecaminosa que, si hubiese un infierno para ella y para quienes la llenan de abundantes males, tendrían ahí un lugar asegurado o, según condena legal del orden terrenal, una prisión. La vilipendiada escuela en sí misma ha sido considerada como una prisión; así lo asevera el profesor Peter Gray, quien afirma que, al lado de la escolaridad obligatoria, se ha consolidado como pecado la «educación a la fuerza», donde es negada, sin justa causa, la libertad para aprender, negación que considera como el pecado más flagrante y deliberado de la escuela. Todos los niños están biológicamente predispuestos para asumir el control de la fundamental meta de promoción del pensamiento crítico, pero el contexto escolar lleva a los alumnos a evitar pensar de manera crítica sabiendo que la regla que opera en las escuelas es la de obtener calificaciones, sin importar cómo. (https://tinyurl.com/m7an53zn).

Así, el profesor Gray lista los siguientes «siete pecados de la educación a la fuerza»: 1. Negación de la libertad por motivos de edad. 2. Interferencia con la responsabilidad personal y la autodirección. 3. Socavamiento de la motivación intrínseca para aprender. 4. Evaluación de los estudiantes que fomenta la vergüenza, la arrogancia, el cinismo y el engaño. 5. Interferencia con la cooperación y fomento del acoso escolar. 6. Inhibición del pensamiento crítico. 7. Reducción de la diversidad de habilidades y conocimientos. (https://tinyurl.com/m7an53zn).

En la misma línea, el profesor Oscar Agrada enumera siete pecados capitales de la educación. 1. La domesticación; desde el hogar y la infancia la educación es un instrumento domesticador y adoctrinador de determinados valores. 2. La repetición que, en consonancia con la domesticación, se cultivan estrategias formativas impropias para los tiempos y con lejanía en la formación en autonomía cognitiva. 3. La teorización, referida a contenidos sin posibilidad de aplicación y ausencia de formación situada en contextos específicos sobre problemas conocidos y vividos. 4. El academicismo, formación centrada en dominar contenidos y aprobación de asignaturas, sin énfasis en la motivación para preguntar, indagar, formular problemas y posibles soluciones. 5. La burocratización, con presencia de normas regulatorias sobre la enseñanza y el aprendizaje, que constriñen la creatividad y el dinamismo de maestros y alumnos. 6. La improvisación de normas, reglas y estrategias de enseñanza y de aprendizaje, lejanas de los contextos sociales y culturales. 7. La elitización, basada en teorización generalizada, centrada en calificar para excluir, para seleccionar a los más aptos. (https://tinyurl.com/37hrkkr9; véase también https://tinyurl.com/2r95b846).

Se ha destacado en el blog «Ineditviable» que: «Los sistemas educativos van a sufrir muchos cambios en los próximos años, pero los educadores no podemos esperar para generar ese cambio en nosotros mismos», para a continuación describir los cinco pecados de la educación tradicional: Pecado 1. A los alumnos no les gusta aprender, con la consecuencia de que deben ser obligados a ser controlados, vigilados y evaluados para que aprendan. Pecado 2. Si no comprenden algo ahora, tendrán que lograrlo, ya que algún día lo deberán entender. Pecado 3. Es preciso asignar suficiente tiempo para cumplir todos los temas; es más importante aprender a aprender que recibir un contenido específico que se almacena en la memoria a corto plazo. Pecado 4. Aprender no es diversión; no se aprende si el estudiante está aburrido. Pecado 5. Los exámenes escritos miden los conocimientos; es preciso formar en las habilidades necesarias para el desarrollo personal y la inserción social y laboral. (https://tinyurl.com/bdbe4k94).

El educador Sean Taylor resalta, de su parte, siete pecados capitales de la educación concebidos como autolesiones infligidas. Estos son: 1. Desconfianza criminal hacia los maestros y la degradación sistemática de su profesión. 2. Ignorancia deliberada al no reconocer los modelos exitosos en otros países. 3. Eufemismos para ocultar la falta de calidad en la educación; así no hay escuelas con baja calidad, sino que algunas necesitan mejorar. 4. La gran estafa de las pruebas, ya que las empresas o los diseñadores de ellas fijan los estándares. 5. Amnesia perpetua u olvido deliberado de lo que realmente funciona o debe funcionar bien en las escuelas. 6. Mantenimiento deliberado de la desigualdad educativa; quizás el más vergonzoso, según el autor, pues una dirección postal predice mejor el desempeño académico que la capacidad o esfuerzo del alumno. 7. La muerte de la verdad: «Hemos creado una cultura educativa donde toda opinión es igualmente válida, todo enfoque igualmente valioso y todo resultado igualmente aceptable. Esto no es democracia; es un suicidio intelectual», destaca el educador Taylor. (https://tinyurl.com/2vpn7pv7).

También se han encontrado pecados capitales en la educación superior. Jamil Salmi ha presentado los siete pecados capitales de Colombia que, en su concepto, impiden que Colombia pueda «tener una educación superior de nivel mundial». Estos pecados son: ausencia de visión de largo plazo como país; falta de sentido de urgencia; indecisión y carencia de voluntad para actuar con celeridad; desestimación de lo positivo del sistema colombiano; desenfoque en la política de gratuidad; ausencia de continuidad en las políticas públicas, y universidades con mirada local y no mundial. (https://tinyurl.com/2s3j63fd).

Por su parte, el profesor Jorge Hurtado destacó hace dos décadas dos pecados capitales que todavía están vigentes en la educación superior de Colombia. «El primero tiene que ver con las políticas públicas de creación tardía y el segundo, con una bajísima conciencia sobre la importancia de la generación de conocimiento». Resalta este autor que los gobiernos llegan con correcciones tardías con requisitos sobre cumplimiento de la calidad, pero que esta se certifica siendo una calidad relativa y no absoluta que no es convincente desde el punto de vista académico, pero que para algunas universidades tiene sentido publicitario y económico.

Además, según el profesor Hurtado, se enfatizan estrategias pedagógicas centradas en la enseñanza, mas no en el aprendizaje; son acciones que conducen a títulos y no a un propósito formativo de aprendizaje a lo largo de la vida. Recalca el profesor Hurtado: «Esta indolencia preserva por inercia las típicas manifestaciones de los modelos pedagógicos tradicionales: enciclopedismo, paternalismo, formación acrítica, rigidez curricular, monodisciplinariedad, altísima presencialidad, pobreza en destrezas investigativas y en aprendizaje autónomo, imputación del rol activo al profesor y no al estudiante, equiparación de la calidad a la cantidad de contenidos y no a las destrezas profesionales e investigativas, etc.» (https://tinyurl.com/48zx9a8f).

Aparte de los tantos pecados que caracterizan a la educación en el ámbito global, también se han analizado los siete pecados capitales del cristianismo llevados al contexto educativo con criterio seglar. Asunto que abordaré en un próximo artículo.

 

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