Ejes y Pilares para Modelos Alternativos a la Actual Formación Universitaria

 

Ejes y Pilares para Modelos Alternativos a la Actual Formación Universitaria

Enrique E. Batista J., Ph. D.

https://paideianueva.blogspot.com/

Desde mediados del siglo pasado se han presentado alternativas al modelo universitario para formar a las nuevas generaciones en las habilidades necesarias para ser social y laboralmente productivas. Más recientemente, han surgido opciones como la formación distribuida online a la manera de Netflix; modelos experienciales con focalización pertinente en habilidades específicas adquiridas fuera del aula; las certificadoras de aprendizaje mediante la acumulación de microcredenciales; las asociaciones corporativas; las universidades distribuidas mediante el empleo de recursos digitales para una educación en cualquier lugar y en cualquier momento; y la formación de alto nivel de las grandes empresas, que prefieren cualificar a sus propios recursos humanos en ambientes de agilidad y nada burocratizados, en lugar del desperdicio generalizado, no focalizado y falto de pertinencia precisa de las universidades (https://tinyurl.com/mwzc8s78, https://tinyurl.com/yjt6k6uz).

En el avance hacia la gran singularidad tecnológica, con seres humanos indiferenciados de las máquinas, se cambiará el concepto de lo que es humano, del aprendizaje, de la enseñanza, de las profesiones y, con todo ello, el concepto y naturaleza de lo que es una universidad; los modelos de educación y de la universidad serán recuerdos del remoto y del cercano pasado. La universidad ha sido universal y así será la desaparición del modelo vigente.

Algunos escritores han destacado que en la era de la IA a las instituciones denominadas de educación superior les corresponde ir más allá de la transmisión de conocimientos para priorizar el desarrollo humano holístico, que integre la salud mental, el aprendizaje socioemocional y el razonamiento ético en los campos académicos, y para preparar a los estudiantes para una vida productiva y una ciudadanía responsable. Es decir, que deben ir más allá de las proclamadas funciones centrales del modelo que las ha llevado a la pérdida de la confianza pública, a la interferencia y control estatal, a la debilidad para resistir las presiones demográficas y a mantener un modelo operativo insostenible. La IA desafía el monopolio de la educación superior que, si bien no la anula del todo, sí convierte a sus misiones originales en insuficientes (https://tinyurl.com/4xznzyxa).

Desde ya se anticipa su evolución hacia el despeñadero para su desaparición, aunque desde ella se insista y se mantenga la alucinación de que son de dura cerviz, de que no se les puede cortar su existencia; pueden prever que su único destino es cambiar o rodar y rodar como la piedra en el camino, pero están maniatadas para modificar su modelo; atadas, entre otras cosas, por la alucinación que han llamado autonomía universitaria (Véase: https://tinyurl.com/mwnnbyar).

Acontecimientos de índole global han contribuido a afectar el futuro del modelo de universidad vigente que, como se ha indicado, anda con su rumbo descarriado sin que se pueda vislumbrar, desde dentro de ella, el cambio de orientación o la construcción de nuevos modelos con una nueva identidad. Se reconoce y acepta que el cambio necesariamente vendrá desde fuera. Cambio que se clama dadas sus estructuras burocratizadas y personalistas, por el cada vez más intenso reclamo social de pertinencia para sus problemas y necesidades, la desaparición de campos profesionales, el desempleo de los jóvenes entre 18 y 24 años (que triplica al de los adultos), a lo que se suma también el desempleo de los egresados de la educación superior o su acceso a trabajos con baja remuneración, la inestabilidad laboral y la contratación a término fijo.

La supervivencia en el corto y muy mediato plazo depende de la posibilidad de librar, o ser liberada desde afuera, de muchas de las alucinaciones que, a manera de enraizadas ideologías, sustentan el improductivo modelo actual, apoyado en otra alucinación que mantiene su creencia autorreforzada, a contrario sensu, de que cualifican o profesionalizan a las nuevas generaciones, cuando en la realidad ya han dejado de hacerlo; cualifican hoy para un mundo social y laboral imaginario, inexistente y volátil. Es una formación para el desempleo o el subempleo, frente a la cual le ha surgido la amenazante competencia de la formación mediante microcredenciales, con certificaciones digitales a corto plazo y en ciclos constantes que combinan formación en conocimientos con el trabajo (digital, presencial o híbrido). Microcredenciales que, a diferencia de la formación universitaria actual, son flexibles, claramente organizadas y pertinentes, con objetivos afirmativos y modos de aprender distintos (https://tinyurl.com/4aucwxzz).

Mientras, como transición a su anticipado final, el surgimiento de nuevos modelos de universidad significa que no se elaborará o se implementará uno solo de ellos. Podrán los modelos compartir elementos comunes en lo que respecta a pilares y sus correspondientes ejes fundamentados en su compromiso social. Se trata de innovación y no de reestructuración; que no sea el cambio sin cambiar que ha caracterizado a las organizaciones educativas a lo largo de toda la historia. Entonces, al preguntar ¿cuál es el cambio deseado?, «that is the question», diría el dramaturgo. No es un asunto de construir un único modelo alternativo, sino las variantes posibles y necesarias según metas, retos y condiciones para, con innovación social, científica, tecnológica y fundamentación ética, construir las formas alternativas de cualificación de las nuevas generaciones, no solo para el sector productivo, sino para poner en orden, en cabeza de los jóvenes, el desorden mundial. Esta fundamentación se constituye como uno de los ejes fundamentales sobre los cuales se asiente cualquier nuevo modelo.

Una universidad para un mundo futuro sostenible, seguramente dirán algunos con claros fundamentos, pero también sostenible para las nuevas generaciones; sostenibilidad que se apoyará en la convicción de que el conocimiento científico, tecnológico y otras formas válidas de generar conocimiento y cultura sostengan valores fundamentales como los asociados a la moral, la ética y la sana convivencia; estos son los elementos fundamentales que se constituyen en un segundo eje central para cualquiera de los modelos alternativos de universidad. Un tercer eje se asocia a la misión de detección y promoción temprana de los nuevos talentos en los campos social, cultural, artístico, científico y tecnológico; no será un eje centrado en la examinación y en la exclusión que lleva a la deserción del 50% o más de los jóvenes que ingresan a procesos formativos en el añejo modelo de educación superior. De ahí se deriva el cuarto eje, referido a la permanente promoción de las habilidades y creatividad de los estudiantes.

Un quinto eje es la unión de la formación con la innovación social, con la articulación con los sectores productivos y con las estructuras de los gobiernos para facilitar que ellas se desempeñen con un alto nivel de efectividad y eficiencia para el bien de las comunidades, locales y globales. Un sexto y esencial eje es el de la innovación pedagógica con característica de aprendizaje situado; es decir, que responda a hechos y realidades vividas, ya sea en el contexto local o global; se agrega a este eje el aprendizaje centrado en los potenciales de cada estudiante. Un séptimo eje tiene que ver con la superación de los procesos formativos basados en el añejo concepto de currículo con el cual, sin pena y sin pausa, se han desintegrado las metas formativas y también los contenidos que de uno u otro modo deben estar articulados.

Un octavo eje sustentará el énfasis en la promoción constante de logros, el aprendizaje y el progreso cotidiano, en lugar del ritual, añejo y bien enraizado proceso que tienen los exámenes que, como bien se sabe, muy poco alcanzan a establecer la formación genuina del estudiante y menos a provocar que alcancen una mayor motivación para obtener logros de la más alta significación personal y social. El noveno eje es la esencial formación en las bien denominadas habilidades socioemocionales, bases para la convivencia social, el progreso colectivo e individual, la promoción de la vida democrática asentada sobre los principios del Estado Social de Derecho, así como sobre los principios éticos, la formación en las apropiadas conductas morales, la urbanidad y el respeto a normas y derechos, la sostenibilidad ambiental, la preservación de los ecosistemas nacionales y la de los valores patrióticos nacionales. El décimo eje se centra en la integración solidaria, valoración de experiencias previas y respaldo en innovaciones exitosas.

A estos ejes se podrán añadir otros según los contextos, la naturaleza de la innovación transformadora e identidad del respectivo modelo. Los diferentes modelos se asentarán sobre diez pilares que con su solidez darán fuerza a la transformación.

  1. Filosófico-social-político: se trata del sustrato orientador fundamental e insustituible centrado en la sociedad local y global, con elementos distintivos anclados en la naturaleza del Estado Social de Derecho; se construye como garantía de poder ser una institución que promueva la sostenibilidad ambiental, la paz y la armonía universal, contraria a toda forma de violencia, de discriminación o exclusión.
  2. La garantía de la libertad para crear y libertad para aprender: con la consideración de que los conocimientos son un bien público no privatizable. Conlleva este pilar el derecho al libre acceso a las fuentes de información y a la promoción de infraestructuras públicas digitales.
  3. Fomento de la formación y convicción de que los recursos naturales son para el empleo y mejora de las condiciones de vida de toda la humanidad: conlleva en su concepción el desarrollo de este principio.
  4. La innovación social como medio apropiado de validación colectiva de los conocimientos.
  5. La gestión democrática, participativa y transparente.
  6. El conocimiento y el aprendizaje fundados en las ciencias del aprendizaje.
  7. Autonomía cognitiva y moral de cada ser humano: se refiere a la apertura global, irrestricta e independiente al conocimiento, por encima de la posibilidad de que la economía, la política, la cultura y los valores sean determinados por un puñado de compañías tecnológicas que interfieren con la libertad de aprendizaje y de creación (destacadas en pilares anteriores) con sus procesos de estandarización de lo que se puede considerar como conocimiento fundado y verdadero, con violación abierta e impune a las mencionadas autonomías cognitiva y moral.
  8. La soberanía tecnológica: asociado o corolario del séptimo, se refiere al concertado y consensuado control social global para evitar la consolidación a favor de los existentes monopolios y bipolios de la información que homogeneizan la riqueza cultural global y ejercen control ideológico en las sociedades según su conveniencia económica. Este pilar pretende, a la vez, ejercer control social sobre las prácticas impuras y perturbadoras de la IA y otras herramientas tecnológicas por encima de su probada valía intrínseca.
  9. La sostenibilidad del modelo en lo referido a su base de financiación y a las libertades en las que fundamenta su existencia.
  10. La resiliencia para asimilar y responder creativamente y con oportunidad a los sucesivos cambios sociales, científicos, tecnológicos, políticos y culturales, preservando los valores vitales sobre los cuales se asientan las comunidades y naciones, y la supervivencia misma de la especie humana.

 

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