Las Tecnologías Disruptivas Pueden Apoyar Cambios en los Procesos Formativos Escolares

 

Las Tecnologías Disruptivas Pueden Apoyar Cambios en los Procesos Formativos Escolares

Enrique E. Batista J., Ph. D.

https://paideianueva.blogspot.com/

Sí, es preciso digitalizar las escuelas y emplear los visibles e importantes avances informáticos para lograr mejores resultados en los procesos formativos de las nuevas generaciones. Se ha insistido mucho sobre el potencial educativo que tienen las tecnologías disruptivas; ellas siempre han generado entusiasmo que palidece con el tiempo; pero acompañado del pensamiento mágico que les atribuye que por sí mismas, y de por sí, pueden producir la necesaria transformaciones. Se confunde el medio con la magia de mejores resultados. Esas transformaciones requieren la adopción o incorporación de precisas acciones asociadas a las innovaciones pedagógicas y a su validación social y escolar. Por sí solas, con la mera introducción en los ambientes escolares no han producido, ni producirán efectos visibles que valgan la pena y el esfuerzo económico. El entusiasmo se extingue y resurge cuando aparece algún nuevo y prometedor avance que reviva el fenecido (pero necesario) entusiasmo.

Hace 100 años, con el surgimiento de la radiodifusión, se acrecentó un entusiasmo para que, al fin, se pudiera llevar la educación y la cultura a las masas. Con amplia expectativa fue concebida como un medio de transformación de las escuelas y de sus métodos. Se anticipó hasta el reemplazo de las escuelas y de sus aulas.  Con enfoque en las poblaciones marginadas se expresó que la radio acabaría con las distancias. En efecto, dio origen a la modalidad educativa a distancia. Varias innovaciones se ensayaron, distinguiéndose la Radio Sutatenza en Colombia y la Ohio School of The Air en Estados Unidos.

Todas las tecnologías, desde la escritura, la rueda, la preservación del fuego, la agricultura, la imprenta, la máquina a vapor, el tren, la electricidad e Internet, han sido desarrollados para el bienestar y apropiación universal. Hace poco, el metaverso fue proclamado como la siguiente Internet, o su sustitución, con espacios donde los humanos llevarían una vida alterna, réplica de ambientes físicos como las escuelas, almacenes, estadios con sus torneos deportivos, diversas formas de recreación, experiencias hápticas, sastrerías, galerías de artes, iglesias, compra y venta de espacios digitales a manera de «propiedad raíz», y más. Muchas empresas invirtieron millones de dólares para posicionarse en el metaverso. Meta (Facebook) y Microsoft han invertido, cada una, cerca de US $ 80.000 millones en el desarrollo del metaverso por su potencial económico, para el comercio digital, la industria, el mercado laboral y para la educación.

Se llegó a pensar que los procesos de formación escolar y de cualificación y reactualización laboral encontrarían, en los espacios del metaverso nuevas y renovadas avenidas para alcanzar fundados propósitos sociales y laborales. Pero, no ha sido así. A manera del brillo de las estrellas fugaces, la ilusión inicial menguó, especialmente por el surgimiento, hace muy pocos años de los avances en inteligencia artificial, abiertos a todos. El metaverso hoy, opacado por los avances de la IA tiene alguna presencia en plataformas no tan visibles para algunos propósitos educativos, cualificación laboral y trabajo remoto.  «Todo ello confirma que el verdadero valor del metaverso en 2026 reside, más que nunca, en su capacidad para conectar experiencias digitales con un impacto tangible en el mundo físico». (https://shorturl.at/eTRqW).  

Caracterizada como el fin de una era la empresa Meta abandonó, por lo menos por ahora, la proyección inicial de sus desarrollo en el metaverso, del cual había tomado su nuevo nombre por encima del ya posicionado “Facebook”. «De la prisa, sólo queda el cansancio» y las pérdidas económicas, se recuerda con ese dictum.  Por acumulación de pérdidas supermillonarias, con sus proyectos en el metaverso, ha centrado ahora sus esfuerzos económicos en las gafas inteligentes y en la IA. (https://shorturl.at/rLSZq).

La anticipación entusiasta de sobre el poderoso efecto de la radio, se revivió con el metaverso y con los recientes desarrollos de la IA (que, a la fecha, no llegan a un lustro). Se ha presentado una renovación del añejo entusiasmo de transformación educativa, lo que permite resaltar el permanente descontento, a lo largo y ancho de la historia, y no sólo hoy, de las sociedades con la insuficiencia de sus modelos educativos y de los deseos de nuevos modos de enseñar, de aprender, y de edificar una nueva escuela. La desilusión sigue teniendo los mismos fundamentos: Cimentar la deseada nueva educación con el poder, percibido como algo mágico, de las insurgentes tecnologías, las cuales, como se señaló arriba, han sido probadas, con alta reiteración, que ellas son sólo unas importantes herramientas, un medio para alcanzar un loable fin. Se requiere formación de los maestros para la innovación, la financiación y acceso a los recursos tecnológicos, mejoras en las condiciones de vida de los estudiante y de los ambientes escolares con suprema habitabilidad, más la superación de las rígidas normas estatales que estandarizan, para su conveniencia operativa burocrática, los procesos escolares que obstaculizan la innovación y la validación social de estas.

Así, se sabe que los medios tecnológicos de por sí no cambian los procesos formativos escolares, ni los extraescolares. Pasó con la radio y luego con la televisión que, con su riqueza de imágenes, pudo, (y puede) apoyar el aprendizaje social (también llamado aprendizaje vicario) en contextos escolares, facilitado por experiencias indirectas. La saga siguió con Internet con sus variadas plataformas. La inmersión total de la realidad aumentada sigue en la vía de la exploración con adminículos aparatosos y costosos que son superados, y vueltos añejos, con prontitud, además de la ausencia de contenidos apropiados y oportunos para los diversos proyectos de formación escolar.

Con la IA, en medio de la creciente y confusa proliferación de bots y de la competencia económica y de marketing entre los gigantes tecnológicos, ha surgido otro entusiasmo y una nueva opción para innovadores y oportunos modos de aprender. Se acompaña la IA con los asistentes digitales, y de la posible, y deseable, personalización de los aprendizajes, la prevalencia del aprendizaje situado y prescriptivo según habilidades, intereses y necesidades específicas de cada alumno.  Una aspiración que siempre han tenido los educadores, la cual se ha sustentado en variedad de enfoques pedagógicos y en abundantes resultados de investigación científica.

En la radio, la televisión, en Internet, el metaverso y especialmente con la IA, se corre el riesgo de que el alumno acceda a la información y rehúya el esfuerzo de aprender, de crear conocimiento. La confianza depositada en los medios tecnológicos para fomentar mejores logros de aprendizaje ha conllevado al riesgo de que se diluya la motivación personal y la ausencia de valoración crítica de los que se debe aprender. En cualesquiera de los cuatros ambientes tecnológicos mencionados, se promulgó, con heráldica, propia de entradas triunfales, la solución deseada para una escuela más amigable y alegre con ambientes precursores y motivadores de altos logros.

En efecto, para el éxito en cualesquiera de esos campos tecnológicos se requiere el desarrollo de las habilidades para aprender, con conocimiento, comprensión, uso y valoración de ventajas y desventajas de las diversas herramientas empleadas para variados propósitos educativos, sociales y personales. Reconocen los estudiantes y también un grupo crecido de maestros la importancia de la transformación de métodos y medios tradicionales escolares. Precisan también reconocer las señales de la necesaria transformación de los modelos educativos que se envían desde los campos laborales.

Ese necesitado cambio desde las muy antiguas civilizaciones persa y griega ya era un asunto de prioritaria preocupación, como lo sigue siendo hoy. En tantos siglos, no se ha encontrado la llave maestra para la formación de las nuevas generaciones en contextos de innovación tecnológica y la adecuación de la escuela, de modo permanente y consistente, dados los cambios sociales, culturales, científicos y políticos, así como en los sectores asociados a la producción y el empleo.

El Foro Económico Mundial, en octubre de 2025, desde la pregunta: ¿cuál es el propósito de la educación?, planteó principios sobre cómo alinear negocios y educación en tiempos de IA generativa. Esta tecnología, se afirma, debe permitir aclarar la relación entre el propósito de la educación y las diversas plataformas desarrolladas y dispuestas para el acceso público. Si ellas acortan los procesos, con frecuencia arduos, que implica aprender, se puede estar enraizando un modo de erosionar la motivación y el desarrollo de las habilidades fundamentales. Los estudiantes están aprendiendo, bajo prácticas educativas tradicionales que, con su limitado tiempo para cumplir con sus obligaciones escolares valoradas como de poca importancia, prefieren usar la IA generativa para otros propósitos no asociados a su formación escolar. (https://shorturl.at/yVhnA).

Se pregunta en el Foro: «¿Están realmente recibiendo una educación? Ofrecer currículos centralizados impregnados de 'basura de IA' o sustituir las funciones docentes, corremos el riesgo de diseñar herramientas que optimizan la eficiencia, pero no el desarrollo».  Se reafirma que es contraproducente que un sistema IA generativa escriba ensayos para los estudiantes o dé respuestas incorrectas a problemas planteados. Por ello, se requiere una alineación en los contextos escolares de la IA con el aprendizaje, más que con la eficiencia. (https://shorturl.at/yVhnA). Aprender y ser formados para obtener pronta respuesta a las preguntas, sin que medien los procesos cognitivos y metacognitivos apropiados, significa que la educación no está respondiendo a los altos fines sociales que ella encarna para una sociedad justa, equitativa y pacífica.

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